Cuentan los ancianos del lugar... que aquella noche había luna llena y millones de estrellas, que el viento traía aromas de misterio y hierbabuena.
Dicen las ancianas del lugar... que esa noche de Junio, cuando Pedro salió a pasear por la playa estaba triste, le pesaba la vida.
... Todos saben en la aldea que la novia de Pedro desapareció en una fría noche de invierno, que la última vez que la vieron, estaba sentada sobre una roca mirando al mar y que desde esa noche, Pedro no dejó de acudir puntualmente a su cita con esa roca...
Cantan los niños del lugar en sus juegos... que aquella mágica noche de Junio, con millones de estrellas y luna llena, Pedro se sentó sobre la roca dejando que el mar le mojase los pies.
Me cuentan los jóvenes... que se escuchó en el viento una dulce música, que una estrella brilló de una forma muy especial iluminando un pequeño círculo dentro del mar en el que un grupo de sirenas bailó una danza perfecta.
Me dicen... que al finalizar la danza una de las sirenas se acercó a Pedro y lanzando un beso al aire le robó su corazón.
Cuenta la leyenda... que todos los años, en esa misma noche de Junio en que Pedro fue visto por última vez, cualquier persona del lugar que se encuentra triste, acude a sentarse en la roca para contemplar un maravilloso baile de sirenas y al finalizar el baile, recibe un beso de la más hermosa de ellas.
Dicen los lugareños que por eso la llaman la roca de los ausentes...

que bonitooo!
ResponderEliminarGracias.
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