sábado, 17 de agosto de 2013

Veo, veo










  En lo mas alto de cada verdad, allí donde se escondían las princesas, donde se perdió el último abrazo de mi abuela, los caramelos de nata, la cantinela del dos por una es dossss, dos por tres seisss, dos por cuatro ochoooo… allí, en la rama de la carrasca que nos reunía con toda la familia algún domingo de verano, en los montones de trigo puestos al sol en la era, en aquellos ojos que miraban la vida con impaciencia, en el sendero de tiza que trazaste en la pizarra... allí donde enterramos el rastro del primer cigarrillo.

 Te veo perdida jugando a que te encuentras en el nuevo verde oliva que rodea tus días, y pienso que si algún día lo consigues, dejaras de buscar, y tú misma ya no tendrás sentido… Te escondo cada instante porque no quiero hallarte, ni estropear cada misterio que puedes regalarme.

 Y es que cuando te encuentre, voy a ponerme a bailar con tus días, esos días antiguos perdidos por mi pueblo en aquel tiempo viejo en que corría el viento cogido de mi mano por la calle Mayor, cuando te encuentre, querida infancia mía, ya estaremos muy viejas, tú tendrás oxidada aquella primavera, yo lavare tu cara con amor de una madre y viviremos juntas toda la eternidad, adormecidas, sin esperas.

 En lo mas alto de cada despertar,  allí es donde te encuentro jugando al escondite con la sombra de mi vuelo,