miércoles, 9 de junio de 2021

Me he puesto a coleccionar frases de películas y darles un toque personal. Me apetece contar porque seleccioné esta.
La escena en sí es de una ternura increíble por lo que tiene de inocencia infantil.
Llamó mi atención porque trajo a mi memoria una anécdota propia sucedida unos días antes de mi primera comunión. Como todas las niñas fui a confesar mis pecados: "Ave María Purísima, mis pecados son... Hasta aquí todo normal. Al salir De la Iglesia, mi amiga y yo vimos caer al suelo a otra niña, la caída no parecía tener importancia y yo me reí; mi amiga me dijo que eso era pecado, y que debía confesar de nuevo. Entré en la Iglesia y fui derechita a confesar. Ya en la calle, la otra niña me preguntó qué tal había ido. Bien, respondí, solo que me ha dado vergüenza decir que me acababa de confesar y le he dicho al cura que hacía dos días de mi última confesión. Pues eso es un pecado mucho más grave, has mentido, ya puedes ir otra vez.
La sentencia de mi amiga era tan firme que volví sin rechistar a pedir perdón y misericordia por tantos pecados.
Y esa es la razón por la que mi primera frase de película es esta.
Si tenéis una frase de cine que os guste especialmente, no lo dudéis, enmarcadla.
Oído en el cine
En "Las cenizas de Ángela"
Basada en la autobiografía de Frank McCourt.
Dirigida por Alan Parker.
Guion de Laura Jones, Alan Parker.





martes, 1 de junio de 2021

 Piadosa y dulce serenas mi conciencia, apagas la sal de mi garganta con el calor guardado en tu bolsillo.


Manos abrigo en mis abismos.

domingo, 30 de mayo de 2021

Despiadado e hiriente, como tu desnudez escrita sobre el mármol.

Frío que muerde tu boca desenterrando espumas.

Tiempo pegado a la piel.

Eternidad.

lunes, 1 de enero de 2018

Por todas las mujeres que ya no podrán decir nunca no, por todas las atropelladas mientras caminaban hacia su casa al finalizar la fiesta, por todas las que sintieron el hielo del miendo resoplar a su espalda, por las que se estiraban la falda tratando de que nadie pudiese después justificar al violador.
Por todas las mujeres que perdonaron al padre de sus hijos tras el primer golpe, por las que querían redimir a su agresor, por las que no fueron escuchadas.
Por todas las mujeres que trataron, por encima de todo, de ser personas únicas, libres y valientes pero terminaron siendo nada más que "el cuerpo".
Por todas ellas, y por todos los que formamos parte de esta sociedad: ¡Ni una más!

lunes, 18 de diciembre de 2017




Cuando llegan estas fechas parece inevitable hacer balance de casi todo un año transcurrido desde el 1 de Enero hasta la recta final de Diciembre.
A mí lo que me viene pasando desde hace unos años es que no me cuadran las cuentas, mi vida no cambia en nada el día 31 de Diciembre de ningún año, los cambios drásticos en mi vida se repiten como una constante en dos tempos concretos -aunque mejor diré se repetían porque mi personaje en este juego ha cambiado, lo cual, para que negarlo, me tranquiliza- Los cambios se sucedían allá por los Abriles y por las Navidades, por eso a mis Abriles yo les di nombre propio y los escribo con mayúscula, más mayúscula si cabe, que las Navidades, los Abriles eran el tempo de encuentros con personas que después tuvieron mucha importancia en mi vida; las Navidades, al contrario, siempre han significado rupturas, y no las escribo sin mayúscula porque creo que cada ruptura con un presente lo hace ser pasado y deja de esta forma las manos abiertas a un futuro que se ha hecho Presente, Presente con mayúscula de Regalo, que es lo que en realidad significa la palabra presente... está Navidad no hay ruptura, ya no, no puedo romper con los Regalos que la vida me otorgó cuando ya estaba escribiendo mi confesión de perdedora.
Se que lo he complicado un mucho y no vais a entender nada, pero yo lo entiendo, y él, mi Presente, también.
En fin, que mi balance hoy, es de al menos dos años en los que ha habido: apertura, encuentro, cinco cambios de domicilio (dos de ellos de comunidad autónoma), ilusión, trabajo, desempleo, calma, sosiego, plenitud... y además, el nacimiento de una nieta, lo que me consolida definitivamente como "abuela cebolleta" portadora de magia y contadora de innumerables cuentos sobre duendes, gnomos, y cazadores malvados