domingo, 18 de noviembre de 2012
Hambre de miedos
En una calle vieja en donde habita el miedo, la luz amarillenta de otros días se va comiendo el hambre con letras asesinas.
En una calle estrecha coronada de estrellas, nacieron los abriles desnudos de futuro.
En un pasado muerto vestido de amarillo se duermen las esperas, mientras vive el silencio.
Destellos para iluminar mi alma.
Cuentan que un día, hace ya mucho tiempo, había un niño perdido entre las rocas, que tenía miedo de la noche y la noche se acercaba... cuentan que lloraba en silencio, y en silencio pronunciaba el nombre de su madre, dicen que cerró los ojos para esconderse del miedo y con los ojos cerrados pudo escuchar una melodía muy bella, y algo dentro de él se iluminó... y dejó de temer, y dejo de llamar a su madre... abrió los ojos, miró sus pies y descubrió que justo a su lado había un sendero...
(Eres la melodía que ilumina mi alma y señala el camino)
viernes, 16 de noviembre de 2012
Infinitos
Soy algo así como un infinito de flores a tus pies,
Soy todo lo que miro y lo que ves,
Soy lo que entiendes, lo que sueñas,
Soy tu canción de cuna, tus alas, tu reposo,
Soy tu letra de día y tu beso en la noche,
Soy lo que desconoces, lo que cantas;
Soy tu despertar, tu vida, tu mañana.
Soy quien te vive, quien te siente...
Soy tu anhelo, tu mirada, tu espera y tu silencio.
Soy el grito de vida que pelea por salir de tu garganta.
Soy tu paz, tu ayer y tu fortuna.
Soy tú.
Ritmos
Mis ojos son distintos cuando miden el ritmo de tu piel, mis manos cambian de calor al posarse lentamente por tus besos... sueño que soñaba con adelantarme a tus anhelos mientras tú cantabas serenatas bajo el balcón del alma mía.
Dime, amor, a dónde fueron a parar los cuentos descontados aquel día, en qué silencio azul descuidamos el verano, dime, amor, cuándo llegarán al cielo las letras que perdimos en el mar de unos descuidos.
Oración
Mi piel se ha despertado buscando tu mirada, corren desnudos mis pies por las baldosas frías de la madrugada tratando de enredarse con tus pasos...
Mi alma repite de memoria una oración: Bendito cada instante en que te amo, benditos los recodos del camino en que escondemos un anhelo, bendito el corazón que custodia la sombra de mi vuelo.
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