Dibujaré el ayer sobre un océano de lágrimas antiguas que duermen el sueño inquieto de la breve adolescencia.
Crearé mi propia vida partiendo de los ecos que arañaban mis sentidos, mientras corro con los ojos vendados por el campo del recuerdo aplastando margaritas, deshojando mariposas.
Y el pensamiento volando entre tinieblas, y el corazón remendado con limosnas y la sonrisa ahogada sin piedad en seis palabras... la añoranza del cierzo azotándome la cara, la savia del Moncayo corriendo por mis venas.
Y yo, cómo siempre, regalándome un tormento de memorias...