miércoles, 27 de septiembre de 2017

En el último paso que dio, se le quedaron pegadas al suelo las palabras de consuelo, ya no hay sombras en sus manos, solo la angustia de un final cantado y la esperanza de hallar su desnudez en la palabra, la desnudez es la única verdad que nadie le enseñó porque eso solo se aprende caminando sin zapatos.

viernes, 22 de septiembre de 2017


No soy de patrias ni banderas, tampoco me dicen nada las lindes que trazan las personas. Soy hija de la tierra, me parió la tierra en el cuerpo y dolor de mi madre a la que espero haya dado algún deleite a posteriori.
Soy muy del Moncayo, allí regresaré, a mecerme en sus entrañas cuando mi cuerpo sea apenas una nada.
Por diversas circunstancias he vivido -nótese que no digo residido- en otros lugares, invariablemente mi tendencia es a identificarme con el paisaje, ser con él. apenas hace 3 meses que vivo en Galicia, mi primera residencia me gustó, era un lugar precioso; ahora, ahora ya no es que me guste el lugar, es mucho más, cada paseo es un descubrimiento, unas piedras, un río, un puente, la espesura del bosque, las castañas que caen a tus pies a cada paso como si la tierra le estuviese diciendo a los árboles que te mereces ese regalo. Realmente no creía ser merecedora de tanta belleza como siento, porque es así, esta belleza de lugar si siente en el cuerpo y en el alma, miras, escuchas, tocas, hueles, y finalmente te comes esas maravillosas castañas.
Sí, cuando muera, mis cenizas irán al Moncayo, a las entrañas de mi tierra madre, pero ahora, mi vida la voy dejando por este bosque que me acoge en su regazo, si no, como una madre, como una abuela que hubiese estado ausente de mi vida y regresase ahora a recuperar tiempos.
Gracias infinitas, Galicia.

viernes, 15 de septiembre de 2017



Compañero


Había elegido la distancia como fondo de vida, te leyó el alma, extendió su boca, se tragó las nubes del camino, te tomó de la mano y ahora comparte el agua contigo.

jueves, 14 de septiembre de 2017


Y en su caminar, se dedicó a cambiar el nombre de las cosas para hacerse un poco más de ellas, para ser un poco más ajeno al rostro del espejo.




Las viejas farolas siempre alumbran pero necesitamos luces nuevas para hallar el camino, solo somos transeúntes de calles recién puestas, sin estrenar, sin huellas que seguir.
Caminantes nuevos huyendo del exilio cada instante.

miércoles, 13 de septiembre de 2017

1) En una noche de hambre, una nueva esperanza metida en en la maleta. Incertidumbre, ilusión, esperanza y un poco de gasolina para poblar el coche. Me quedan dos cigarros, una Cocacola, un bocadillo y 50 euros prestados.
2) Perdida entre tus bosques me quedo derretida al calor de tus ojos, tu orden, tu mandato.
3) -¡Mi orgullo no se aplasta!
4) No se muere el amor, no se olvidan pasiones; algunas veces el amor no es razón suficiente; amar no puede hacer daño, no debe hacer daño.
5) Bendigo las distancias que me como nube a nube para correr allá donde el dolor no me alcance

sábado, 2 de septiembre de 2017

Estrenaré lluvia como se estrena un par de zapatos, saldré a mirar a las nubes cara a cara, mojaré mi rostro, mis manos; llenaré mis pies de barro.
Luego regresaré al hogar y me mojaré de ti.
Quiso hacerse de luna, deseó ser de mar, probó a ser un vuelo, fue corriendo a ser cierzo, escapó de la vida para ser roble, y castaño, y bosque, es arena y es sol, fuego, y ola, y música, nube, isla, refugio, y es naufragio, palabra, don, espera y luz.
Alto, claro y distante, como océano viejo.
Y tus peces deshaciéndose en barro, y tú nada viniendo a recogerme.
Aquellos veranos los dedicábamos a perseguir ranas con los pies sumergidos en el agua helada del arroyo.
Un día de uno de aquellos veranos, yo metí a mi muñeca en el arroyo, tenía un brazo a punto de romperse, se rompió y el brazo de goma desapareció corriente abajo, no pude alcanzarlo, nadie vio mi tristeza, aquel día fue el último de mi inocencia, supe que yo sería siempre la responsable de cualquier pérdida y que ya no habría excusa ni refugio.
Suena una vieja canción, los peces se inclinan ante ti reverenciando el llanto, -es bien sabido por todos el amor de los peces por las tristezas saladas- con el dorso de la mano intentas secar tus mejillas, no sabes que en esa carrera siempre fueron vencedoras las lágrimas. Entonces una algarabía te despierta, son las voces de los hijos del alba cantando tu nombre mientras el viejo gramófono desgrana lentamente tus recuerdos.
No debiste quedarte dormida bajo el sol.