Con dos besos apretados en el alma, y una promesa que se desvanece al borde de la tarde, ella se cosio un secreto a la cintura, y él, que se perdió por los alrededores de otras hadas, nunca entenderá las ilusiones de María.
Pasarán más de mil años, muchos más... y si acaso tiene amor la eternidad, quizá él, tal vez ella... acaso los tres...

Borrar las estrellas de un cielo negro
ResponderEliminares cruel.
Volverlas a pintar de purpurina,
acrecentar el daño,
Y antes, o después,
encalaré de azul la iglesia de mi pueblo.
Luego, habrá llegado el día.