jueves, 21 de junio de 2012

Peticiones



Hoy ha dejado de ser primavera, ¡quíen lo diría!.

Ha llegado el verano y algunas flores caen al suelo, cómo caen las verdades... y a veces, esa caida que se hace dolorosa, sirve para alfombrar el camino con un futuro cierto, real. A veces, resulta necesario el dolor de la caída para ver las flores que alfombran nuestro destino.

Siempre pensé que el destino es una línea discontinua que nosotros vamos completando con cada decisión que tomamos, cada vez estoy más convencida de ello, siempre hay más de un camino posible, no debemos permitir que el miedo, el rencor, o el dolor guíen nuestro presente.

Hoy recién esrtrenado este verano, quiero dejar esas cosas a la orilla de mis pasos para continuar mi camino, cómo siempre lo hice, llena de dignidad, de orgullo, de alegría y de valor para desear felicidad a quien haya podido dañarme, sólo me dañan las personas que me importan, así que deseo felicidad a todas las personas que alguna vez han sido importantes para mí.

Desde siempre, desde que mi madre me enseñó a pedirle a la Virgen aquello que precise, le he pedido lo mismo; siempre le dije: Madre mía, dame todo lo que tenga que ser, pero dame el valor para superarlo. El último día que fui a mi tierra, el día 22 de Mayo de este año, a rezarle a mi Virgen, le dije: Bien, ya he comprobado que valor me sobra, gracias, te pedí algo bueno, y tambien me lo diste, pero me lo quitas de un zarpazo, de hecho, en este mismo momento estoy sintiendo el zarpazo... por favor, Madre, dame algo bueno y permíteme conservarlo.

Creo que me puse lo suficientemente seria, espero que me haya escuchado... yo dejo atrás los miedos, las lágrimas y cualquier rencor; lo prometo.

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