Me gusta despertar desnuda de mañanas para que los pintes con el color de tu mirada.
Me apetece dedicarte un pensamiento mientras imagino un beso nuevo... y cubrirte la piel con la huella de mis manos, y rescatar para ti una palabra perdida en las infancias, la palabra que guardé entre el tesoro del pirata... aquella palabra que solo fuera mía, esa que devuelve el corazón a las certezas y pone los sueños a volar por las orillas del futuro.
La palabra con la que comienzan los presentes.

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