Vendrán los nuevos días a limpiar la mirada...
vendrán suaves tus manos a llenar mis olvidos,
vendrá dulce tu aliento a enseñarme el sendero...
y tus besos llegarán uno a uno a serenar mi otoño.
Tienes la voz serena, que acege y estremece... y el aliento cálido para abrigar un sueño, tienes la voz, igual que el alma, limpia y clara, nadie podrá acallarla por mucho que lo intente.
Tengo la voz vedada,
ResponderEliminarprohibida,
absurdamente roma,
encerrada en un corral sin tapias.
Para que no llegue mi aliento,
para que mis manos tropiecen en tus sueños,
para que mis besos no serenen tu otoño...
Y tú sin comprenderlo:
tengo la voz vedada en un corral pequeño;
Ya ves: sin tapias y pequeño.
Tienes la voz serena, que acege y estremece...
Eliminary el aliento cálido para abrigar un sueño,
tienes la voz, igual que el alma, limpia y clara,
nadie podrá acallarla por mucho que lo intente.