lunes, 28 de mayo de 2012

Veo, veo



Desde mi ventana te veo pasar, pasas igual que pasa el tiempo, digno, implacable, firme y seguro... pasas igual que si fueses agua metida en un pañuelo; igual que el viento pasa entre las rendijas de una puerta vieja.

Pasas de largo para no dejar huella, pero quedan tus letras pegadas en el suelo, queda tu aroma agarrada a un susurro; y quedan, quedan por siempre todos los roces de unos suspiros que descuidó mi vuelo, y que se hicieron sombra sobre tu lecho.

2 comentarios:

  1. No están pegadas, no. Mis letras echaron raices y subieron al cielo de tu alma; y allí se detuvieron y anidaron sin tregua y se quedaron.

    No hicieron sombra sobre mi lecho tus supiros, no. Tus suspiros entraron en mis venas y allí se detuvieron, y gritan cada noche en tus entrañas que un descuido abrazó en tu regazo mis besos y tu vuelo.

    ResponderEliminar