Cayeron todos los caminos a mis pies, se rompieron de golpe cada uno de los días anteriores y reconocí la voz de tu mañana cantando sobre mí.
Cayeron uno a uno los pliegues de mi falda bajo el peso de una sutil mirada tuya... cayeron de la noche las estrellas a mis labios para deshacer tu llanto y el mismo cielo se aquietó para sentir tu nuevo despertar.
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