sábado, 18 de febrero de 2012

Notas rasgadas


Era extraño bailar con los acordes de aquel piano, estaba desafinado y mis pies, deseosos de complacer al pianista, trataban de acomodar los pasos a su enorme desatino... Por un momento me negué a seguir ese desastre, pero una y otra vez volvía a las andadas discordantes.

Yo solita permití que mis pies se acomodaran al error de aquellas notas, ahora con los ojos limpios y el alma engrandecida, miraré al "sabio" pianista con la luz de lo entregado, y mi corazón se ablandará por un instante en sus desdenes... La música es algo demasiado bello, no debiera de sentirla quien no sea capaz de ejecutarla limpiamente.

No hay comentarios:

Publicar un comentario