Despierta sin compasión el volcán de mis sentidos y haz enmudecer al mismo cielo, dibuja mis montañas con tu boca repasando lentamente cada esquina, deja que mis manos paseen una y otra vez tus mapas, escribiré la mejor letra de amor sobre tu pecho, y con el derecho que me otorgan los anhelos encendidos te apresaré dulcemente a mis entrañas...
Haz de mi vientre tu cueva, tu morada... romperemos la noche en mil millones de mañanas y nos beberemos de un bocado todo el fuego del infierno para hacer estallar la madrugada.

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