Allí, sobre el velo de su ausencia, arropado en aromas de hierbabuena, allí en medio de un descuido se perdieron las margaritas que deshojara en otro tiempo.
No cruzarán miradas en silencio, ni se rozarán sus manos, ya no podrá jugar a besarle léntamente la pena mientras ella cantaba... besará sus párpados ahogando el llanto y saldrá de puntillas sin despertarle.
No cruzarán miradas en silencio, ni se rozarán sus manos, ya no podrá jugar a besarle léntamente la pena mientras ella cantaba... besará sus párpados ahogando el llanto y saldrá de puntillas sin despertarle.

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