martes, 22 de marzo de 2016
Posees mi risa como el sol posee a la madrugada.
Posees el don de regalarme la luz de luna reflejada en cada gesto tuyo; posees la vida y la fuerza de ilusiones nunca heridas.
Posees la bienaventuranza de los que poseerán la tierra porque nada posees que no te pertenezca por derecho y el derecho de mi vientre será tuyo.
Vives en mis adentros; traes en la palma de tu mano la paz de mi sosiego; traes, compañero, nuevos días para regalarme vida; vives, como no, vives hoy de mis besos y yo bebo tu vida ardiendo en las pupilas.
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