Cae la tarde sobre dos cuerpos que dibujan curvas en un horizonte estéril.
El viento trae cánticos lejanos, plegarias caducadas... mientras, el rosario se desliza entre los dedos rugosos del anciano y la campana anuncia el desaliento.
Es el despertar, ¿o acaso la llegada?
No hay comentarios:
Publicar un comentario