martes, 3 de julio de 2012

Junio



Lo adivinó en el eco de unas pisadas lentas por un día de estio, era un caminar lento de lenta escritura sobre la fresca hierba de aquella madrugada. 


Y fue el ritmo de un corazón mar de silencios el que marcó en su alma el beso más sonoro que jamás escuchó.


Y se encontró a su sombra danzando entre los vientos que querían beberla, y soñó que anhelaba un viaje a las estrellas, un vestido de anhelos, un despertar en él...

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