domingo, 18 de noviembre de 2012
Destellos para iluminar mi alma.
Cuentan que un día, hace ya mucho tiempo, había un niño perdido entre las rocas, que tenía miedo de la noche y la noche se acercaba... cuentan que lloraba en silencio, y en silencio pronunciaba el nombre de su madre, dicen que cerró los ojos para esconderse del miedo y con los ojos cerrados pudo escuchar una melodía muy bella, y algo dentro de él se iluminó... y dejó de temer, y dejo de llamar a su madre... abrió los ojos, miró sus pies y descubrió que justo a su lado había un sendero...
(Eres la melodía que ilumina mi alma y señala el camino)
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¿solo un sendero?...; yo creo que también escuchó una voz.
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