Ya están llamado, ¿Escuchas amor?
Ya pusieron sus huellas en la puerta
No tengo escapatoria, es la primera hora de aquello que escribiste; no temas amor, pues he de correr a encontrarme con el día.
Hágase la ley del alba sobre tus tristes ojos, hágase el silencio sobre todos los pañuelos que guardan tu llanto... hágase la voluntad de los duendes que patean en mis tripas matando primaveras.
Hágase un rayo de luna bailando los otoños por tu almohada.
Ya pusieron sus huellas en la puerta
No tengo escapatoria, es la primera hora de aquello que escribiste; no temas amor, pues he de correr a encontrarme con el día.
Hágase la ley del alba sobre tus tristes ojos, hágase el silencio sobre todos los pañuelos que guardan tu llanto... hágase la voluntad de los duendes que patean en mis tripas matando primaveras.
Hágase un rayo de luna bailando los otoños por tu almohada.

¿Donde termina la literatura y empiezas tú?;
ResponderEliminar¿en la primera hora de aquello que escribí?,
¿en la sombra de tu vuelo?,
¿en la cadencia triste de mis ojos sin sueño?,
¿en los pañuelos todos?,
¿en ausencias sin nombre?...
No amor, no.
Ni siquiera empiezas en los duendes fugaces
que planean mi dicha;
ni en un rayo de luna bailando en mi almohada..,
ni en mis ansias de hombre buscando tus senderos;
No, amor, no.
Empiezas en cada letra, en cada palabra,
en cada sentimiento.
Empiezas donde acaba el ultimo renglón
que escribo acongojado,
en el punto y aparte de una sentencia mia,
en el acento final de una palabra aguda,
o en la entrada esbozada en un cuaderno aparte.
No, amor, no.
Comienzas donde yo me acabo,
porque ya no soy yo, que soy tú.