viernes, 24 de agosto de 2012

La voz de un llanto



Fue transparente, invisible y callada; rodó por mi mejilla y se perdió por el agua del río, para que nadie supiera...

Olía a montaña, a campo, a lluvia de Abril en una tarde mansa, rodó por mi mejilla y se oculto en el río; en el abismo del río que me grito al oído aquel suspiro tuyo.

Fue suave, se asemejó a una queja, al lamento dormido de aquella voz amada, al eco de una sombra que se quedó en tus manos por siempre agazapada.

Fue definitiva, o no, nunca se sabe como juega el destino; siempre llevaré esa voz prendida de mi alma.

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