Tu destino te esperaba inútilmente a la vuelta de la esquina, acabas de leerlo en el eco de unos pasos.
Desde siempre te has bebido de dos sorbos los abriles. Te gustaba escuchar el crujir de las hojas al romperse. Desde siempre has temido encadenar más de un desaire.
Se incumplirán todas las letras dibujadas en el agua por la reina de los mares.
Vuela un pensamiento desde el tiempo hasta sus brazos, y en un instante, sin más letras que el brillo de sus ojos te ha robado la más grande de todas tus palabras y la gritas desde lo más alto de tu sombra NUNCA.

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